miércoles, 3 de febrero de 2010

Nos permitimos regresar

Tenemos evidencias con las que crecemos con noches que lideran los campos más abonados. Nos permitimos regresar.

Fue mejor así

Suspiramos por todo lo que se fue por un resquicio que no habíamos calculado. Seguro que fue mejor así.

En circunstancias complejas

Todo me hace intuirte en esta nueva mañana que huele a esa lluvia que nos sirvio de manto. Nos volvemos a hallar en circunstancias complejas.

La comunicación, un eterno aprendizaje

Sempiterno es el aprendizaje en todo, y suponemos que más cuando hablamos de habilidades oratorias. La comunicación es todo lo contrario al secretismo, a la voluntad de no trasladar información sobre aspectos determinados a ciertas personas. Por eso, junto al deseo de expandir este proceso ha de estar la necesidad de su aprendizaje. En este mundo nuestro tan competencial y dinámico es más que necesario el desarrollo de determinadas potencialidades, entre las que destaca la negociación y la relación comunicacional como valor y recurso absoluto. La exégesis, la valoración, las implementaciones de los flujos de intereses y/o objetivos, a la hora de convencer en las relaciones, deben ser analizados en los diversos mensajes que protagonizamos o que recibimos, que han de escudriñar las condiciones y circunstancias de los lenguajes orales, kinésicos y proxémicos. Cada situación es un universo diferente, y lo debemos tener presente.

La imagen, su presentación, el uso de la misma como base en los diversos procesos de relación, contemplados desde la óptica de la ciencia comunicativa, nos llevarán a conclusiones abiertas y a la discusión de las posibles mejoras en toda etapa de intercambio y de relación. Las fronteras, los límites, los obstáculos en la transferencia de datos y opiniones, sumergen y condicionan el mensaje, que ha de ser desmenuzado y valorado en su justa medida para no incurrir en errores. La ambivalencia teórico-práctica es, en el justo equilibrio aristotélico, el todo.

La exégesis de todo evento y/o acto marca su desarrollo y su incidencia. La estampa de las corporaciones, de las Administraciones, de todo tipo de organizaciones, debe ser tenida en cuenta desde diferentes perspectivas, que serán analizadas en cada ocasión, procurando aprender y aprehender estructuras y contenidos en función del entorno.

Otro objetivo sería ver los engranajes de las actividades negociadoras desde la óptica interna y externa de las empresas y de sus gabinetes asesores en materia comunicativa. La cultura informativa y los hábitos deben ser practicados viendo, más allá del Periodismo de laboratorio, ventajas e inconvenientes. El fin es lograr hilvanar conocimientos y dotarlos, plásticamente, de fines útiles.

La antigua oratoria, la de siempre, la que nos funciona porque nos permite comunicar, sobre todo con nosotros mismos, ha de ser, en todo momento, la base del desarrollo personal y colectivo. Saber decir, decirlo bien o convenientemente al menos, repetir las dudas, abarcar los pros y las contras, discernir y explicar, posibilitar cambios y mejorías, ser felices aprendiendo y dejando que otros aprendan, son constantes con las que hemos de crecer en el objetivo, siempre sustentado, de regalar más que recibir. El convencimiento es que, aún así, recibimos mucho más.

Vayamos adelante sin descanso, sin sacrificios desbordados, y tratemos de ser en la búsqueda de la verdad. El compendio de conocimientos acerca de la comunicación constituye la base misma de su futuro, del nuestro, del de todos. La base de toda evolución, y conviene recordarlo, está en aprender, en compartir comunicación, y, para ello, hay que saber manejarla. Reiteremos que la docencia en cualquier sentido se ha de disfrutar a la ida y a la vuelta, en todo instante, apasionadamente, con garbo y emociones. Ahí está.

Juan TOMÁS FRUTOS.

martes, 2 de febrero de 2010

Las solvencias comunicativas de los martes

Contemplamos el transcurso de segundos y minutos, de horas y tiempos en fases. Avanzan los días y en ellos escuchamos los sones de cada ocasión. Es martes, y buscamos naves con las que acudir a citas que bien podrían ser otro día. No obstante, las prepararemos. Serenamos los deseos hasta querer llegar con la gracia suficiente para escuchar los planteamientos con los que aclarar los conceptos más reales. Te tengo que destacar lo que sinceramente siento. Lo he de hacer con paciencia, que es un poco la divisa, la enseña sobre todas las posibles virtudes que podamos tener. Defendamos las gestiones con una mansedumbre y con un reconocimiento de que las cosas son como son.

Atendamos las emociones de las palabras con pactos que hemos de airear hasta dar con las gracias más sensibles. Seamos en los eternos sitios, entre conveniencias de señeras caricias. Hemos de vernos con mentalidad abierta. Sigamos sin descanso y sin caer en la sensación de que no podremos más. Nos hemos de aumentar las consecuencias con las propuestas más honestas, con las que hemos de incrementar las vocaciones.

Midamos y demos con las solventes dichas que no exigen cambios pero que buscan licencias hacia ese pedestal de aires salubres. Los necesitamos para dar con las solventes querencias que nos permitan escuchar y dar a conocer lo que, para nosotros, merece la pena.

Estamos en el segundo día, que parece el primero, pues quedan cosas pendientes, y es bueno que así sea. Hemos de escudriñar el futuro desde las premisas de un presente en permanente aprendizaje del pasado. Nos debemos echar en falta, de menos. Con ese sentimiento valoraremos lo que se nos ofrece en cada minuto, que nos ha de aupar hacia los motivos y los criterios con los que hemos de sanar con certeza.

Singularicemos los estupendos resortes de unas existencias tomadas en consideración. Hablemos y seamos tan cuerdos como podamos. Hemos acudido a la llamada de una emoción simpática. Debemos, seamos, tomemos en cuenta con respuestas dirigidas hacia las sensaciones más agradables. Expliquemos qué podemos efectuar, y qué debemos llevar a cabo.

La acción nos ha de incluir en lugares de pacientes dichas que nos han de presentar aspectos nobles con unas secuencias suplicantes de amores claros, resistentes, imbuidos de pasiones templadas. Vayamos a ver lo que sucede y cómo sucede. Las ocurrencias nos han de llevar a esos estadios donde las conversaciones nos han de presentar ideales con presentimientos oscilantes y destacados.

La semana es hoy ese amasijo de sentimientos con los que confluir hasta el escenario de la docencia que insiste desde el desván y con prestaciones poéticas. Nos iremos preparando de cara al sábado y al domingo, todavía lejanos. De momento, saboreemos lo que tenemos por delante, que es mucho, muchísimo. Hagamos un poco de planificación y tratemos de cumplirla desde la flexibilidad. Los martes traen las solvencias derivadas del hecho de que resta bastante por vivir.

Juan TOMÁS FRUTOS.

lunes, 1 de febrero de 2010

Vivamos el lunes

La clave comunicativa es hoy el lunes, el inicio de la semana, esa jornada de origen hacia cualquier parte que nos propongamos. La ilusión comunicativa está vigente, palpable, en su sitio y en expansión. Todo está por suceder. Es como empezar de nuevo. La perspectiva, limpia, nos ofrece todas las posibilidades que seamos capaces de cosechar. Nos ponemos en marcha. No pararemos hasta que nos insistamos con las dichas más repartidas entre los que menos tienen. Hemos de apaciguar los ánimos. El punto de salida ha de ser el sosiego, con el que podremos aclarar los conceptos en los que hemos de ser más libres. Juntos podemos adecuarnos. Participemos en las experiencias desde ese ángulo que nos ha de presentar como los mejores, que lo somos, si nos colocamos, humildemente, tras los que son considerados los últimos, que, realmente, no lo son.

No aceptemos las discriminaciones y veamos el mundo sin fronteras. Las consultas nos han de dar los mejores efectos. Juremos amistades que han de solventar cualquier duda que surja. Nos podemos regalar coraje, nos tenemos en las fortalezas y debilidades, nos damos, nos volvemos con las emotividades más creíbles. Seamos sensatos desde las emociones más densas, que hemos de vivir en sosiego. No paremos. Demos todos los pasos que sean menester para abrigar esperanzas, que son, que serán, que han de ser.

Vivamos esos espacios que nos protegen y que nos hacen ser con cautelas y balances. Los pronósticos nos han de explicar algunas creencias con las que hemos de crecer hasta la enésima potencia. No abandonemos las premisas y las causas con las que hemos de vibrar un día sí y otro puede que también. No dejemos para fechas indeterminadas lo que debemos realizar cada jornada. Podemos ser tan joviales como nosotros mismos nos fomentemos.

Tenemos ocasiones por desmenuzar, por ubicar, por compartir desde el sentimiento más querido, más cierto, más sencillo al mismo tiempo. Nos tenemos, y, entre los huecos de los sentimientos, hemos de calcular lo que es motivación y certeza para salir adelante. Nos hemos de convocar para que nada falte, y, de hacerlo, para que la llaneza encienda la vela que ilumine los pasos que hemos de ir dando poco a poco. La prisa ha de quedar a un lado, salvo excepciones.

El lunes es la ilusión, la vocación, la mirada a todo lo que está por venir, por suceder, por existir. Hemos de ilusionarnos con lo que seremos capaces de llevar a cabo, que dependerá de los trámites con los que encender las llamas más esperanzadas. Nos debemos en cuerpo y alma. Ocupemos sanamente el lado de los pequeños triunfos, que hemos de asimilar a todos los demás.

Regalemos las sensaciones con las causas que todo lo miden. Hemos sido. Las señales nos incluyen en vivencias nuevas con opciones oportunas. Hemos de preferir sin vehemencias, con las buenas aventuras que nos acercarán a los impulsos equilibrados desde la máxima consideración. Es lunes, y el viaje, el eterno viaje repetido y novedoso, apenas acaba de comenzar. Vibraremos con su entusiasmo, con los dones milagrosos de estar vivo. La llave para esa singladura se llama lunes. Los adjetivos los iremos poniendo nosotros. Seguro que habrá mucho dulce.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Propósito de acción

No nos bloqueemos. No aceptemos la realidad de las cosas, sobre todo cuando se trata de una realidad que precisa una modificación societaria. Avancemos sin dudarlo. Hay mucha necesidad que aguarda nuestros brazos y nuestras manos. Cuando uno se siente impresionado por la imagen de la tragedia, de la muerte, del hambre, de la enfermedad, del cansancio, de la soledad, de la necesidad…, cuando empatiza y se pone en la piel de los últimos, en esos instantes, precisamente, ama, demuestra que es capaz de asumir la realidad de los otros. Claro que, en paralelo, toda motivación, toda inspiración, toda emotividad, debe ir acompañada de un propósito de acción. Por eso, si algo nos impacta, hemos de afrontarlo con el sesgo que fuere, esto es, en la gama de voluntades o grados que suponga.

Ahora estamos inmersos en la realidad de Haití, una realidad que hemos descubierto (siempre ha estado ahí) elevada a la categoría de desastre, de catástrofe, de ruina total, tras los seísmos registrados. La fotografía es dramática: miles y miles de personas fallecidas; heridos, cientos de miles también; dos millones de desplazados se unen a las cifras del horror… Es difícil describir esto, y es difícil no actuar ante ello. Debemos implicarnos, y lo estamos haciendo. La necesidad es mucha.

Con este motivo, nos hemos puesto en marcha muchas entidades, así como las Administraciones Públicas y organizaciones de todo género, todos juntos en una causa común. Las actuaciones y muestras de solidaridad se multiplican, y más deberían ser. El trabajo, como quien dice, empieza ahora. Hay una década de solidaridad por delante.

Desde el Colegio Oficial de Periodistas de la Región de Murcia, en comunión con la Peña Flamenca Melón de Oro, hemos organizado una Gala a favor de Haití. Queremos recaudar fondos con ella, pero también deseamos mentalizar del quehacer enorme que tenemos por delante.

Será ésta una ocasión extraordinaria, una de las miles que se están organizando, para demostrarnos que somos capaces de ser, de amar. Juntos podemos llegar tan lejos como queramos. Tu presencia es más que necesaria: es esencial. No olvides que será una gran oportunidad para amar. Seguro que, al igual que seguimos la estela de otros, otros nos mirarán con esmero, tesón y ejemplo. Adelante. Todos unidos podemos mucho, más de lo que solemos imaginar. Como punto de partida, debemos tener el propósito de acción, de actuar, de acercarnos a donde sea menester con el objetivo de que los más débiles no estén tan rotundamente solos.

Juan TOMÁS FRUTOS.