martes, 6 de abril de 2010

Menos devoción

Añadimos un debate que ha de convertirse en un océano de calma. Nos hemos sugerido menos devoción.

Plan de fantasías

Eludimos estar en ese nuevo interés que parece que nos sobra. Los señalamientos de cariños nos invitan a regresar a ese plan de fantasías y felicidades.

Amores con espontaneidad

Nos mostramos suspicaces ante esos amores que surgen con tal espontaneidad que no sabemos muy bien qué hacer.

Momentos de tranquilidad

Sorprendemos a quienes vienen con enfrentamientos que nos ponen en un lugar diferente. Nos aseguramos empeños que observan los momentos de tranquilidad, que, afortunamente, han aparecido.

Una etapa que nos dispersa

Eres mi centro de atención. Lo has sido siempre. Nos hemos inaugurado en una nueva etapa que nos dispersa.

Voluntades comunicativas justas

Equilibrio: ése es el icono con el que hemos de solventar todos los problemas que se vayan sucediendo. Es el momento idóneo. Seamos en la paz de las traducciones sin intermediarios. Veamos sin medias tintas. Busco ahora esa comunicación que nos una con fortaleza en este día que se ha inventado para los dos. Hemos de avanzar con una apuesta decidida por esos iconos que nos exponen los mejores motivos para amar, para ser nosotros mismos, para proponer situaciones de puro consenso, con las que hemos de amamantar la existencia misma, que, sin lo que podemos ser, ciertamente no es nada. Las actitudes han de pretender la concordia a toda costa. No dejemos que queden atrás premisas que no nos complacerán. Las versiones serán, o habrán de ser, gustosas como la misma fruta madura recién cogida.
Los tentáculos del amor nos han de registrar los corazones con los planteamientos que nos han de exponer las voluntades más justas. Hagamos que funcionen los elementos con los que somos capaces de incrementar las raíces más profundas de un amor que será siempre lo que queramos que sea. Nos ajustaremos a los procesos más sinceros con unos deseos de singularidades fantásticas.
Simplifiquemos los mecanismos con los aires de unas comunicaciones maravillosas que habrán de seguir las estelas de quienes creen sin ver. Hemos de tener cerca a quienes nos dicen que las cosas pueden salir estupendamente si ponemos de nuestra parte. Nos hemos de preparar para averiguar experiencias con explicaciones lindas y establecidas desde la coherencia sencilla, que todos entendemos.
No hagamos apostillas que no nos ofertan conclusiones a unas vidas que nos atropellan con sus réplicas de coyunturas que todos tenemos pero que no acertamos a contemplar con el sentido común y con la impartición de una doctrina compartida. Estamos listos para aplicar cuentos que nos prefieran de la mejor manera. Hagamos que las explicaciones salgan adelante. Todos podemos aprender de todos.
Escribimos esas apreciaciones que nos aportan sosiego y visión de lo que sucede, que hemos de analizar e interpretar sin miedo. Hagamos que las impostaciones de algunas actitudes no nos coloquen lejos de esa línea de salida que ha de aventurar soluciones antes de que veamos lo que nos gusta y resulta atractivo. Hemos de proponer que las ligerezas de otros instantes no oculten que tenemos el afán de mejora.
Los límites que nos ha marcado el destino han de ser superados a la menor ocasión. Estamos en una alerta que podemos considerar permanente. No iremos donde no nos podamos comprender. El bienestar no se oculta ahora que nos distraemos con lo poco o lo mucho que hacemos.
Tengamos tiempo para contarnos lo que hemos aprendido. Nos complacemos comunicando. Hemos de reseñar lo que nos propicia buenas vibraciones en un universo que no ha de vivir de lo prosaico. Demos con el instante sanador. No importan los motivos, si estamos bien, y lo estamos gracias a la comunicación que nos acerca. Las capturas de sentimientos hoy nos hacen libres.

Juan TOMÁS FRUTOS.

lunes, 5 de abril de 2010

Fiesta comunicativa

Es momento para la alegría: el contento nos ha de llenar el corazón, que crecerá con emociones perfectas. Pronto nos veremos otra vez. Ha pasado un ciclo, y está a punto de iniciarse otro. La vida es, hoy es. Regalamos la comunicación acompañada de sonrisas, y somos en la distracción que puede presentarse como permanente, que seguramente lo será de algún modo. Podemos crecer con el empecinamiento más maravilloso, con la certeza de un carro alado que nos transporta hacia ese infinito donde seremos bellos por queridos, sin más, defendiendo el interior de las cosas y olvidando lo prosaico. Nos hemos de complacer con las reglas no escritas que nos difundirán el mensaje más brillante. No hemos esperado nada. La visión más extraordinaria nos oferta exclamaciones con las que fugarnos de cualquier mundo no advertido.
Nos sinceramos con lo que nos parece una plática maravillosa que nos distrae con sus intenciones más clarividentes. Hemos hecho caso a lo que nos dicta el corazón, y así seremos capaces de enterrar algunos miedos no visibles. Estamos tan listos como queremos. Nos hemos de alentar a preparar los elementos que nos podrían configurar la mejor de las realidades, con la que hemos de avanzar sin mirar atrás. Seamos tan sensatos como podamos.
Las versiones no escritas de cuanto nos gusta nos han de presentar unas pláticas que nos darán coraje y cercanía. No dejemos que las costumbres nos obliguen a estar donde no conocemos nada de cuanto ocurre. Secuenciemos las preferencias con unas verdades magníficas, llevadas hasta ese lugar donde el don será la secuencia más conseguida. Hemos de usar lo mejor de nosotros mismos para adentrarnos en ese punto donde el todo es cuanto debería ser.
Las sonrisas en el comienzo del día marcan los trayectos por donde hemos de movernos sin que cedamos en las convicciones más hermosas, que nos han de gustar como son, en su variable sencillez. Las sensaciones más destacadas nos han de insinuar el itinerario correcto, que posteriormente hemos de tomar para que nada se quede sin la franqueza que nos afianzará en las opciones que hemos decidido. La existencia humana tiene un tanto de estimada. No todo se puede calcular.
La alegría es la base para el comienzo del día, de la semana, de cualquier iniciativa o actividad. Seamos entre las luces que nos dan calor y cobertura ante los elementos que nos proponen ser y querer casi al mismo tiempo. Hemos adecuado los instantes de enamoramiento a las causas que nos prestan ese amor que es lo que es y mientras es. Nos añoramos, pero estamos seguros de que el reencuentro intelectual será pronto. Nos ayudan los hados de la comunicación y sus eternas sonrisas, que ya tenemos y advertimos de buena mañana. Hemos de salir de esa apatía convertida en hastío y hemos de ganar la partida para regalarla a quienes nos conocen. Tengamos la fiesta sin compromisos. Suenan los instrumentos musicales que nos indicarán esa etapa que sabemos cuándo comienza, pero cuyo final dependerá de nosotros. Es bueno, será bueno, que no tengamos prisa.

Juan TOMÁS FRUTOS.