En recuerdo de Julio Navarro Carbonell
La difícil despedida
“No es fácil decir adiós”, escuchamos (y vemos) en una intensa y cercana escena de ¿Conoces a Joe Black?
No es sencillo que nos despidamos de los seres queridos, de las personas que nos han enseñado buena parte del camino desde la libertad y los buenos anhelos.
Todo se complica cuando hablamos de sentimientos, de ausencias, de posibilidades, de atenciones, de gustos y aromas de la infancia, de cómo hemos ido creciendo juntos.
Poner verbo a un adiós es tremendamente duro, sobre todo cuando es un adiós que consideramos definitivo en la dimensión conocida. Nuestra inmortalidad tendrá otro aspecto al otro lado de la Laguna Estigia.
Veo, en un nuevo trance de separación, a seres que se amaron y se aman rotos por la ausencia, por la impronta de una marcha sin explicaciones cuando se disuelve, la vida, en los años, en la despedida que es la muerte. Los corazones quedan tocados en el fondo, en las formas, llorando, experimentando el valor del vacío y un sentimiento para el que nunca podemos estar preparados. No lo estamos.
Elegir palabras, como el hecho mismo del adiós, no es fácil. Sólo añadiré, querido Julio, queridos Julios, que la muerte no es el final, que la vida nos ha sonreído, que os doy las gracias por lo que me seguís enseñando, que os quiero y que, al que se va y al que se queda, les ofrezco mis oraciones y todo mi afecto. Eso solo para empezar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
jueves, 25 de agosto de 2011
Pedir deseos
Puede que la vida no vaya tan lejos.
...
Nos hemos de animar para ser.
...
La textura nos acerca.
...
Somos en la noche.
...
Vives gratas emociones.
...
Nos vamos a sincerar.
...
Las premuras nos acercan a la paz.
...
Nos tomamos el tiempo preciso.
...
Nos abrimos a ese mundo que nos impulsa a ser mejores.
...
Nos hemos acercado a la paciencia como aliada.
...
No bromeamos: el amor es firme.
...
Nos cuajamos con los sueños del duende, que hoy vuelve.
...
Nos encendemos en la noche. Tú iluminas.
...
Me has visto. Te veo. Nos ponemos a negociar.
...
No damos con sombras que son dudas. Nos creemos.
...
Formulamos caricias con noches y lunas.
...
Nos salimos de la rueda que marea.
...
Estamos en el monte de los deseos. Toca pedirlos.
J.T.
...
Nos hemos de animar para ser.
...
La textura nos acerca.
...
Somos en la noche.
...
Vives gratas emociones.
...
Nos vamos a sincerar.
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Las premuras nos acercan a la paz.
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Nos tomamos el tiempo preciso.
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Nos abrimos a ese mundo que nos impulsa a ser mejores.
...
Nos hemos acercado a la paciencia como aliada.
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No bromeamos: el amor es firme.
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Nos cuajamos con los sueños del duende, que hoy vuelve.
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Nos encendemos en la noche. Tú iluminas.
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Me has visto. Te veo. Nos ponemos a negociar.
...
No damos con sombras que son dudas. Nos creemos.
...
Formulamos caricias con noches y lunas.
...
Nos salimos de la rueda que marea.
...
Estamos en el monte de los deseos. Toca pedirlos.
J.T.
Baños de humanidad en la comunicación
Busquemos la voluntad de las partes para dar con las panorámicas que nos deben hacer vivir en las raíces de los problemas, para poderlos solventar mejor.
Aguantemos las situaciones de desierto para esperar la bondad del maná del mañana, con el que hemos de alimentar a nuestros hijos y seres venideros.
Nos debemos mostrar con cautela pero abiertos al riesgo del conocimiento. Las inteligencias y las buenas personas discurren por doquier, y hemos de procurar sacar un buen provecho del mejor azar, que ahí está.
Tomemos en la disparidad el mejor criterio con el propósito de superar los golpes que a menudo nos traslada la vida con enterezas que no siempre formulamos ante las variables consideraciones vitales.
Nos proponemos sumas que son estimulantes caricias con las que podemos cabalgar hacia el punto de la novedad, que siempre nos puede regalar un viento favorable, en el que hemos de creer. Juntemos los sueños, con sus ideas, con sus baños de humanidad, con sus aprendizajes, y veremos el milagro de la comunicación.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Aguantemos las situaciones de desierto para esperar la bondad del maná del mañana, con el que hemos de alimentar a nuestros hijos y seres venideros.
Nos debemos mostrar con cautela pero abiertos al riesgo del conocimiento. Las inteligencias y las buenas personas discurren por doquier, y hemos de procurar sacar un buen provecho del mejor azar, que ahí está.
Tomemos en la disparidad el mejor criterio con el propósito de superar los golpes que a menudo nos traslada la vida con enterezas que no siempre formulamos ante las variables consideraciones vitales.
Nos proponemos sumas que son estimulantes caricias con las que podemos cabalgar hacia el punto de la novedad, que siempre nos puede regalar un viento favorable, en el que hemos de creer. Juntemos los sueños, con sus ideas, con sus baños de humanidad, con sus aprendizajes, y veremos el milagro de la comunicación.
Juan TOMÁS FRUTOS.
El deseo y la realidad de la comunicación
Consultemos las experiencias con esas nobles consolidaciones de una amistad que nos debe nutrir con las versiones más queridas. Todos podemos estar en ese entrañable acto que ha de ser la comunicación humana. Nos debemos a la sencillez de una virtud que ha de ser copiosa.
Nos pondremos manos a la obra con una estrella, con un duende también, que nos debe hacer recorrer espacios de sinceras posibilidades donde el todo ha de formar parte de las amistades más comprometidas.
Nos hemos de querer en la soledad y en la compañía, cuando tenemos más capacidades y cuando ostentamos unas cuantas menos. Todo funciona, o debe, en el operativo más prometedor, que nos debe servir para adecuar los instantes de más querencia. Nos hemos de adelantar a los pasos de unos y de otros.
Validemos las posturas que nos acerquen y hagamos que la suerte siga esa estela que todos precisamos para dar con las actitudes más certeras. Las premisas en las que nos debemos mover han de procurar que las temperaturas nos igualen en los buenos propósitos, que los tenemos.
Prefiramos las intenciones, las buenas caricias, los toques maestros, los deseos de creer y de compartir. No hagamos caso a los efectos de un corazón que nos debe hacer predicar con ejemplos compartidos. Todo lo que nos sucede tiene un sentido y con él nos hemos de impulsar hacia el hueco de la vida misma, donde el deseo y la realidad de la comunicación han de fomentar los mejores fines. En ellos debemos estar, y con ellos hemos de avanzar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos pondremos manos a la obra con una estrella, con un duende también, que nos debe hacer recorrer espacios de sinceras posibilidades donde el todo ha de formar parte de las amistades más comprometidas.
Nos hemos de querer en la soledad y en la compañía, cuando tenemos más capacidades y cuando ostentamos unas cuantas menos. Todo funciona, o debe, en el operativo más prometedor, que nos debe servir para adecuar los instantes de más querencia. Nos hemos de adelantar a los pasos de unos y de otros.
Validemos las posturas que nos acerquen y hagamos que la suerte siga esa estela que todos precisamos para dar con las actitudes más certeras. Las premisas en las que nos debemos mover han de procurar que las temperaturas nos igualen en los buenos propósitos, que los tenemos.
Prefiramos las intenciones, las buenas caricias, los toques maestros, los deseos de creer y de compartir. No hagamos caso a los efectos de un corazón que nos debe hacer predicar con ejemplos compartidos. Todo lo que nos sucede tiene un sentido y con él nos hemos de impulsar hacia el hueco de la vida misma, donde el deseo y la realidad de la comunicación han de fomentar los mejores fines. En ellos debemos estar, y con ellos hemos de avanzar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Una dosis mínima en cada comunicación
Solventemos los problemas antes de que sean insolubles. Avancemos todos los días con el afán de recaudar fuerzas para los malos momentos, siempre inevitables en algunas tonalidades.
Procuremos que el progreso sea siempre real. Defendamos las densas amistades que nos pueden dar esa soltura con la que poder laborar todos los días. Acudamos a todos los encuentros didácticos donde nos podamos ir formando.
Los estruendos del pasado nos deben permitir avances sustanciales. No estropeemos los buenos instantes que, aunque son perecederos, son la salsa de la existencia.
Consolidemos los buenos quehaceres con afirmaciones de puro afán de mejorar en todo y con todos. Nos debemos la felicidad como algo ganado cada día. Prefiramos el consenso a cualquier otra motivación. Dispongamos de tiempo, de tesón, de buenas maneras.
Las señales que nos identifican han de caracterizarnos en todos nuestros poros, en nuestros ademanes, en las conjugaciones verbales, espaciales, temporales y espirituales. Nos hemos de dar mucho amor, más y más, pues todo lo sana. Por ello, la comunicación ha de tener, en sí misma, una dosis mínima de afectos y de caricias reales.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Procuremos que el progreso sea siempre real. Defendamos las densas amistades que nos pueden dar esa soltura con la que poder laborar todos los días. Acudamos a todos los encuentros didácticos donde nos podamos ir formando.
Los estruendos del pasado nos deben permitir avances sustanciales. No estropeemos los buenos instantes que, aunque son perecederos, son la salsa de la existencia.
Consolidemos los buenos quehaceres con afirmaciones de puro afán de mejorar en todo y con todos. Nos debemos la felicidad como algo ganado cada día. Prefiramos el consenso a cualquier otra motivación. Dispongamos de tiempo, de tesón, de buenas maneras.
Las señales que nos identifican han de caracterizarnos en todos nuestros poros, en nuestros ademanes, en las conjugaciones verbales, espaciales, temporales y espirituales. Nos hemos de dar mucho amor, más y más, pues todo lo sana. Por ello, la comunicación ha de tener, en sí misma, una dosis mínima de afectos y de caricias reales.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Sueños cumplidos
Nos debemos distraer de lo que sucede en un proceso que ha de superar cualquier trámite. No paremos en las historias que nos ocurren. Hemos de proponernos un cuestionario de peticiones dispares con las que abordar las prestaciones que nos queremos o podemos disponer a nosotros mismos.
Nos debemos como testigos a las reacciones más increíblemente complacientes con las que nos otorgaremos acicates e impulsos más que fortalecidos. Podemos proponer mucho y hacer más, y con todo hemos de sugerir que las voluntades sean las camisas que vestimos en días de fiesta.
Nos congratulamos por coincidir, por entretenernos y corregirnos otra vez en la marcha dispar que nos acelera la existencia con sus prestaciones de género y número en positivo y creciente.
Nos hemos de ubicar para superar etiquetas cuando el mundo se vale de ellas para conocer los valores intrínsecos de las cosas, que son, y que es bueno que lo sepamos, más que nada para no restaurar y reiterar errores. Nos hemos convencido de las posibilidades, y por eso amaremos aún más a nuestros congéneres, que tanto precisamos para la felicidad.
Hemos de tomar un baño de fe y de esperanza en la vida con procesos de comunicación de toda índole. Con ellos estaremos más sanos por dentro y por fuera, y tendremos cumplidos los sueños que otros creyeron imposibles.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos debemos como testigos a las reacciones más increíblemente complacientes con las que nos otorgaremos acicates e impulsos más que fortalecidos. Podemos proponer mucho y hacer más, y con todo hemos de sugerir que las voluntades sean las camisas que vestimos en días de fiesta.
Nos congratulamos por coincidir, por entretenernos y corregirnos otra vez en la marcha dispar que nos acelera la existencia con sus prestaciones de género y número en positivo y creciente.
Nos hemos de ubicar para superar etiquetas cuando el mundo se vale de ellas para conocer los valores intrínsecos de las cosas, que son, y que es bueno que lo sepamos, más que nada para no restaurar y reiterar errores. Nos hemos convencido de las posibilidades, y por eso amaremos aún más a nuestros congéneres, que tanto precisamos para la felicidad.
Hemos de tomar un baño de fe y de esperanza en la vida con procesos de comunicación de toda índole. Con ellos estaremos más sanos por dentro y por fuera, y tendremos cumplidos los sueños que otros creyeron imposibles.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Comunicación con nosotros mismos
Aterricemos en la experiencia como salvaguarda de lo que nos gusta. No pensemos en el vacío, sino en el vaso medio lleno, que lo está. Las virtudes han de ejercerse todos los días para que no se pierdan.
Acometamos los pronósticos con banderas en el lado más querido. No supongamos expresiones que no garantizan las opciones en las que nos debemos mover. Hagamos reseña de los daños para una pronta recuperación en el afán de aprender de lo que hemos realizado y de aquello que no fructificó.
Pensemos en las novedades del mejor momento para auparlas con los sentimientos más nobles. Necesitamos aspectos en positivo. Ablandemos el corazón con todo su bagaje más estimulante.
Nos hemos de proponer anhelos de libertad en toda ocasión, con la bravura del que sabe que, todos juntos, somos capaces de cambiar el mundo. La escenografía nos puede brindar fábulas de ensueño con las que conversar y avanzar.
Nos hemos pedido tiempo, y está bien, pero hemos de tener claro, asimismo, que las cuestiones cruciales no pueden esperar eternamente. Sería malo que así fuese. Podemos mucho más de lo que nos decimos habitualmente. En la comunicación con nosotros mismos está la escena que largamente queremos protagonizar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Acometamos los pronósticos con banderas en el lado más querido. No supongamos expresiones que no garantizan las opciones en las que nos debemos mover. Hagamos reseña de los daños para una pronta recuperación en el afán de aprender de lo que hemos realizado y de aquello que no fructificó.
Pensemos en las novedades del mejor momento para auparlas con los sentimientos más nobles. Necesitamos aspectos en positivo. Ablandemos el corazón con todo su bagaje más estimulante.
Nos hemos de proponer anhelos de libertad en toda ocasión, con la bravura del que sabe que, todos juntos, somos capaces de cambiar el mundo. La escenografía nos puede brindar fábulas de ensueño con las que conversar y avanzar.
Nos hemos pedido tiempo, y está bien, pero hemos de tener claro, asimismo, que las cuestiones cruciales no pueden esperar eternamente. Sería malo que así fuese. Podemos mucho más de lo que nos decimos habitualmente. En la comunicación con nosotros mismos está la escena que largamente queremos protagonizar.
Juan TOMÁS FRUTOS.
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