martes, 2 de marzo de 2010

Nos familiarizamos

Sintonizamos ese amor que anda buscando lo que tiene sentido. Nos familiarizamos.

Gratitud y caricias comunicativas

Cuando trasladamos información y opiniones hemos de preferir la gratitud, la bondad y las caricias en el lenguaje, ya sea éste verbal o gestual. El consejo es que persigamos la coherencia y la congruencia en todos los procesos de comunicación que sustentamos. Hagamos reflexiones que nos lleven a ello. Comentemos, pues, una forma de ser que sea en la distancia corta, en la que aprenderemos los unos de los otros. Nos autorizamos cada día a valorar con una regla que nos distingue con esos pasatiempos que eliminan las gratitudes con las que fuimos, con las que nos unimos a un ser desconocido de apariencias singulares. Simplificamos los esfuerzos con los guiños a una era que nos previene de quedarnos solos. No influyamos en lo que no advertimos.

Seamos congruentes con las amistades que nos distraen con una pizca de buen humor. Hemos sentado la cabeza con un algo de simpleza, con todo lo que muestra excelencias que contar, que lo narraremos con un empeño de apariencias totales. Hablemos de ser, de disponer, de distraernos con lo que nos brinda una posición de aprendizaje integral, casi completo.

En lo personal, podemos decir lo que sentimos, y sentirnos bien mientras nos ponemos en esa guardia que escucha y atiende con planteamientos de gozos eternos, de prueba, hechos para confeccionar otro mundo menos bueno. Actuemos con un poco de voluntad, con la que nos aproximaremos a lo que ha de ser un lindo atuendo con el que vestir lo que somos. No vamos a fracasar a la hora de demostrar lo que ha sido bueno en este universo de peticiones sensatas.

Suponemos el todo que nos dispone con buenas caricias. Nos añadimos con una destreza que nos propone estar en ese grado que asume los pesados elementos que nos desplazan al lado que pesa en exceso. Seamos con una carga diferente. Las etapas se suceden con una premura que nos divierte lo justo. No somos capaces, con nuestro talento, de sacar partido a lo que nos regala el destino, que hemos de descifrar con mucha comunicación. Esperemos que no falte de nada.

Así, ahora, quiero contarte el sí con ese momento de cómplice mirada que nos aclara todo cuanto queremos llevar a cabo. Lo sabremos realizar pero no en soledad. Supongamos otras cosas diferentes. Hemos escuchado los litigios de esos espíritus que han buscado lo que nunca ha aparecido, y, cuando lo ha hecho, las interferencias se han mostrado inflexibles. Digamos que el milagro puede ser.

Hemos de divertirnos. Las apetencias nos han de ayudar con unas normas que nos han de poner en ese brete maravilloso que todo lo destaca. Hemos sugerido pláticas con resoluciones a los conflictos interiores. La cábala y la comunicación no siempre señalan hacia el mismo sitio. Prefiramos la segunda, por racional, por generosa, porque se aproxima a la verdad. Ser coherentes equivale a tener futuro y dicha, dos elementos para considerar que las cosas que hacemos valen la pena. La sencillez medida y calmada nos ha de ayudar a vivir y a comunicar en todo cuanto nos envuelve. La idea es ir y no que nos lleven.

Juan TOMÁS FRUTOS.

lunes, 1 de marzo de 2010

Alcanzar la comunicación plena

Progresemos con la voluntad comunicativa de un cariño sincero, que nos ha de programar las astucias y el talento. Saquemos todo el beneficio que podamos de los recursos comunicativos que tenemos. Contemplamos y vigilamos los resultados de todo cuanto hacemos en estos días, que nos han de preñar de buenas esperanzas hacia ese universo de sentimientos y de convencidos conocimientos que hemos de hacer aflorar hasta que alcancemos los niveles más predilectos. Nos hemos de apuntar con refuerzos cargados de muchos ánimos. Hemos de inquietar los números que nos divierten. No sentemos las bases de universos alejados por los trámites menos visibles. Hagamos caso a lo que sucede con intenciones reiteradas. Las causas nos conducirán por extraordinarios efectos.

Tengo que decir que nos hablamos con reglas de oro y con prisas que nos han de presentar como esos elementos más que intencionados, y convertidos igualmente en auténticos baluartes de lo que es sentido y gran humor a precio de cautividad y de descollantes palabras de ilusión y de ánimo. Aprendamos a experimentar cada día con el universo más destacado.

Platiquemos con los buenos fines de alcanzar un ideario sin recaídas. Abundemos en lo que parece tener un cierto afán sin protagonismos de ningún género. Vayamos tan lejos como podamos. Aseveremos los pasos que nos han de incluir en los instantes de presencias y de querencias nuevas. Vayamos donde sea menester y con los fundidos anhelos de creencias en lo ideal. Lo abstracto ha de dar paso a lo más sincero.

Hemos de fugarnos de los malos pensamientos y meternos en esa nueva situación que nos ha de servir para un aprendizaje multidisciplinar, sumidos en la destreza compartida, consentida igualmente. Razonemos utilizando los espíritus de aquellos que han estado en los mismos trances antes que nosotros y que han utilizado la mesura como base relacional. Seamos sensatos dando y otorgando todos los beneficios que podamos.

No nos asustemos. El mundo está repleto de oportunidades que han de ser utilizadas desde la consideración más noble. Vayamos a ver lo que es. La existencia nos ha de confortar con las valentías más sanas. Huyamos de apariencias y optimicemos los muchos o pocos recursos que tengamos. Hemos de formular preguntas, que seguro que tendrán respuestas. Tratemos de entenderlas. Tengamos fe en lo positivo, en lo que seremos capaces de hacer. Nos regalaremos mucha comunicación. El objetivo es que sea la máxima, lo más plena posible. No pasemos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

domingo, 28 de febrero de 2010

Felicidad regalada

No voy a contar lo que no tenemos. Más bien hablaré de la felicidad que nos podemos regalar.

Reinventando la comunicación

Volvemos sobre nuestros pasos restaurando lo que fue sustento y fortín de buenos destellos comunicativos. Surgen las ideas, quizá insistentes, salpicadas de intenciones que nos llevarán a donde sea menester. Debería decirte todo lo que pienso ahora que estoy más que convencido que nunca de que todo error, toda falta, cualquier distancia, se basa en una carencia de afectos comunicativos. La cercanía hay que practicarla en cada circunstancia vital, pues es lo que nos salva de que las pequeñas cosas crezcan y se hagan excesivamente pesadas y grandes. Nos hemos de aliviar con conversaciones que nos saquen de soledades estrepitosas. La vida es una constante búsqueda de oportunidades en lo que concierne a las relaciones y las comunicaciones.
Hagamos caso a los corazones que nos inventan alas para que podamos viajar con imaginación por esos anhelos que no siempre vemos en tiempo y forma. Las consultas se traducen en conocimiento, y éste, sinceramente, nos hace libres. La vida lo es en todas las aplicaciones con las que corremos. Insertemos los instantes más graciosos y menos graves para obtener el máximo beneficio y complacencia.
Pasan las horas con esos elementos que nos han de presentar los mejores aciertos entre novedades de caricias reinventadas y revitalizadas. Hemos consultado esos tiempos en los que todo escapó para regresar a los orígenes mismos. Hagamos que el funcionamiento esté en los términos que anhelamos. Los principios son ciclos con los que alentar las experiencias de planteamientos con coraje. Olvidemos lo que no es, lo que nos insiste con paciencias sin frutos determinantes.
Nos hemos de predicar con ejemplos de soluciones con las que somos en el tránsito hacia la gloria misma. Hagamos caso a los corazones, pues alimentan los malos momentos con lo que nadie nos puede robar, esto es, el amor, las bondades, los aspectos de la esperanza indeleble…. Fabulemos para creer en el futuro maravilloso que, sin duda, llegará. Hemos abierto las ventanas y sus oportunos gozos.
Nos maravillamos con las cuestiones que nos abundan con sencillas actitudes de vivir. Las huellas nos servirán para seguir a los que se interpretaron como modelos, que hemos de recordar. Las mesuras y sus semblantes llegan del modo más sincero. Vivamos el minuto a minuto con la sabiduría de interpretarlo como irrepetible: por eso ha de ser maduro, sencillo, calmado, quizá elocuente a veces, pero con la voluntad de no herir sino de ayudar a nuestros congéneres con quienes tenemos una obligación muy especial.
Amemos con atención, y situemos la sinceridad en ese tránsito hacia el resorte de los números secuenciados en momentos de estipulaciones periódicas. Lleguemos a atender lo que nos sonríe con sus versiones más familiares. Hemos comprendido que el amor es en el todo, en la relación de cuerpo a cuerpo, en las miradas yuxtapuestas con predicamentos sonrientes. Atendamos, pues, las razones para el contento. Al final, digo lo que pienso, y eso me hace pensar mucho más en lo que digo y en lo que hago. Formulemos en ese espacio comunicativo por el que tanto bregamos. Fluyen los pensamientos con más discernimientos, con más agallas, con más voluntades, con todo el respeto. Quizá toca refrescar lo que fue mucho más que una buena intención. Superaremos las presencias con todo lo que tiene algo de sentido, o puede que mucho más de lo que somos capaces de expresar.

Juan TOMÁS FRUTOS.

viernes, 26 de febrero de 2010

La comunicación creíble y querida

Amemos como bien supremo en nuestras relaciones. Soñemos con hacer realidad lo que nos procura el contento. Entendimiento y buenos deseos de dar con la comunicación que consideramos básica en nuestras vidas cotidianas: ésos pueden ser los ejes de actuación. Nos confabulamos para amar y ser en la misma trayectoria. Impresionamos al destino, que sale a nuestro paso, y nos encuentra abiertos de ánimos y de buenos deseos. Encendemos las experiencias para aprovechar las conclusiones. No seamos entre negaciones de una literatura que no debe ser hostil. Nos hemos implicado. Daremos con unos buenos y perfectos frutos.

Somos entre bastidores y con un cierto hartazgo. Precisamos un camino expedito. No tenemos ojos suficientes para ser en las afirmaciones que nos distraen con aficiones queridas. Hemos visto con hechos y planteamientos de creencias superiores.

Pensamos. Somos. Queremos vivir en la paz de los que nos quisieron. Hemos adecuado el discurso con las voluntades más que sucesivas. Nos proclamamos con sentimientos que abarcan un ecosistema que imparte todo tipo de doctrinas. Nos lanzamos a otro nuevo vacío. Somos en la fotografía.

Apuntemos hacia el lado más creíble y querido. Seamos otra vez. Miramos con opiniones que nos quitan y ponen con unas enfermizas supresiones. Hemos puesto en otro espacio unas ideas que nos proponen ser y estar con mínimas sinceridades con las que vamos a crecer en todo momento. No narramos las interioridades con las que podemos formular otros consejos.

No hemos estado en ese sitio que nos gustaba. Complacemos el desdén de algún modo. Avisamos de las conformaciones de una estilística trasladación de suposiciones que haremos divisas. Hemos ido a más, y en ese más nos daremos las opciones de estimar, de amar, de ser, de poder, de tener. Suplicamos unas ternuras con las que poder asistir a las conformaciones de cuatro realidades y media. No otorgaremos crédito a lo que hemos de realizar.

Asistimos a las cuestiones más recias con sus trayectorias más loables, más sencillas, más en el todo que nos inclina con balanceos nada periódicos. Terminamos como son, como vienen, con la presentación de esos futuros que pudieron ser universales de algún modo. Quitaremos el sabor de las campanas. No nos vamos a postular como bastiones ni de nada ni de nadie.

Estamos acudiendo a esos encuentros en los que seremos en el quehacer liberador con la voluntad más manifiesta. Nos consumimos en las razones de quienes señalan hacia el mismo lado. No caractericemos lo que nos acucia con los resortes desgranados. Pongamos los casos que nos satisfacen y digamos que juntos podemos. Estemos atentos. Ganemos con la parsimonia de quien halla en la mitad de un camino distanciado. Nos hemos enamorado de las creencias, y ahora toca ponerlas en práctica. Necesitamos unos ciertos avisos de entendimiento. La comprensión sigue ahí. Fomentemos su germinación, su continuidad, su todo. No dejemos que la cosecha quede al albur de la inacción. Miremos con esa intuición que nos hace partícipes de un buen conocimiento, donde todos seremos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

jueves, 25 de febrero de 2010

La experiencia gozosa de la comunicación

Las opciones son estupendas, diría que extraordinarias en este compendio de preferencias y quehaceres, donde hemos de estar todos. Partamos de una buena actuación, de una tentativa en positivo, de llegar con raíces compartidas. Considero todo en ti. Nos aproximamos a las vacilaciones que nos ordenan el mundo en el que creemos. Hemos atemperado las definiciones, que se descargan con secuencias y destrezas. Llegamos a entender, y todo sigue con la voluntad de quienes vienen para ver y no ver lo que sucede, que es el todo y casi la nada en la que navegamos con aproximaciones más que certeras. Nos hemos sentado a la diestra de cinco navegantes que nos presuponen creencias y carencias con unas versiones que no vamos a dejar atrás.

Situamos las destrezas con unas breves palabras que extenderemos hasta el comienzo de ese compendio de planteamientos que siguen como si todo tuviera, que puede que sea así, algo de sentido. Nos miramos, y advertimos las preferencias de quienes vienen para otear las tentativas que han de llevarse a cabo. Fraguamos deseos en formas que no vamos a moldear.

Pongamos todo el afán para que las cosas salgan desde el punto de vista de una comunicación excelsa, excelente, con equilibrios variados, sensatos incluso. No dejemos que las cosas salgan al albur de lo no planificado. Todo tiene su interés, todo ha de ser defendido con la voluntad y la vehemencia de lo que posee algo que destacar, sentar y auspiciar. Hemos aglutinado experiencias que han de convertirse en gozosas.

Hagamos caso a las circunstancias y condicionantes de quienes soportan las intenciones más defendibles. Hagamos que las mudanzas funcionen. Hemos apaciguado los planteamientos de quienes dijeron estar y ahora son. Preñamos el futuro de fantásticos elementos de un presente que nos ha de juzgar con frenesí. No dejemos que el viento nos lleve lejos, donde las cosas no son.

Hemos aportado un grano de funcionalidad que nos ha de levantar las premisas de un mundo en exposición permanente a las ideas nuevas. Vayamos y volvamos de alguna manera. Secuenciemos todo con una virtud de crear procesos de determinación fugaz. Estemos donde las cosas nos apacigüen los ánimos, y seamos con la gratitud destacada. Hemos sido en la espera, que confiemos que no sea larga, no mucho más.

Nos debemos prestar el mejor humor que sea posible con las maneras de aletear en dirección a las grandes voluntades de ser y de estar con resortes poderosos. Hagamos caso, y seamos, y podamos, y definamos con unas puertas bien enormes. No pongamos arreglos donde apenas quedan demostraciones de funcionalidades dispersas. Nos deberíamos sincerar. Dediquemos tiempo de verdad a nosotros mismos. Hagamos que la visión del tiempo sea otra, sin buscar exclusivamente materias. Podemos acercarnos con la dicha de no estar solos, que no lo estamos. El contento que ha de reinar nos ha de colocar con visos de muchas esperanzas, que las tenemos.

Juan TOMÁS FRUTOS.