jueves, 30 de diciembre de 2010

Comunicación extensiva y noble

Pido para este año paz, amor, comprensión, solidaridad, buenas formas, señales de entendimiento y ejecución de los mejores pronósticos.

Reclamo para todos sensatez en la comunicación, cercanías, intentos de "empatizar" para dar con esas claves que nos insertarán en la concordia a la que tenemos derecho.

Solicito también que tengamos en cuenta la relevancia de los papeles de todos y cada uno de nosotros. Somos importantes incluso en lo más minúsculo. Sin los demás no tiene sentido el trabajo, que se ha de ver, en mi humilde opinión, desde la óptica societaria.

Demandemos tiempo para los amigos, para los que nos quieren, para aquellos que creen en el pacifismo y en el pacto, en ese acuerdo donde todos cedemos y todos ganamos. La certeza en lo positivo de la mancomunidad se advierte en sus propios logros y resoluciones.

Requiramos la intervención de cuantos dicen que nos aman. No hay mejor estima que la que se demuestra andando. Obras son querencias, y lo demás menudencias.

Reivindiquemos derechos fundamentales, con sus oportunos deberes, de modo que vayamos en pos de lograr unos lazos de amistad sincera y sólida. Hemos de refrescar las iniciativas y actividades que se han de mostrar cotidianamente. No fracasemos por no intentarlo.

Imploremos ciertos milagros, que todos podemos realizar, pues todos podemos contribuir, con poco y con mucho, al bienestar ajeno. No olvidemos que quien no siembra no tiene derecho a recoger.

Pretendamos esos nexos que nos hacen fuertes con y en los demás, y aseguremos los pronósticos en sus mejores consecuencias solidarias. Lo positivo que recae en los demás también nos convierte en mejores personas a quienes ayudamos a que así sea.

Hagamos, en todo caso, la comunicación más extensiva y noble, y no paremos pensando que los quehaceres se pueden acabar mañana. El hoy, trabajando a medio o largo plazo, claro, es lo más importante.

Juan TOMÁS FRUTOS.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Se ha ido uno de los buenos

Luis Mariñas se nos ha ido, pero nos queda su mirada, su verbo sencillo, ágil, sus comentarios, su buen hacer, sus complicidades con la audiencia, su profesionalidad, su belleza interior y exterior.
Su tono era peculiar, y su manera de trabajar se introducía tranquila y cercana, como su propia presencia, bonachona y hermosa, por lo que supo captar de manera brillante a la audiencia, que siempre le siguió por los diversos canales y programas por los que anduvo.
Ahora se ha ido de repente. La información en la que él creía, inmediata y veraz, ahora se ha cebado en una edad en la que uno no espera el momento de la partida. Todavía le quedaba mucho por hacer, mucho que decir, mucho que expresar, en un universo donde su experiencia habría sido un grado. Suponemos que allá donde esté, que será el cielo de los periodistas geniales, sabrá que, por mucho tiempo, le echaremos de menos, y, aunque no se nos vea llorar, nos sentiremos tan tristes por su marcha como si estuviéramos derramando lágrimas eternas.
Luis Mariñas ha sido un referente para la profesión, en lo humano y en lo periodístico. Quizá su paso por la televisión, por las televisiones, sea una asignatura obligada para quienes investigan el desarrollo y la situación del sector. Se ha ido uno de los buenos, de los “buenos buenos”. Recordarle y seguir aprendiendo de él es algo en lo que nos esmeraremos quienes le conocimos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

martes, 28 de diciembre de 2010

Comuniquemos los avances

Los procesos comunicativos nos llevan por sendas de un continuo aprendizaje que hemos de expandir con preferencias mayoritarias y compartidas.

La comprensión, la humanidad, las dosis de cercanía nos deben servir para dar con atajos que nos permitan conservar el suficiente coraje para momentos más necesitados.

Hagamos caso a ese amor que nos encumbra hacia sensaciones de deseo con purezas gratas. No podemos quejarnos de lo que nos sucede, si no somos capaces de cambiar las cosas poco a poco, con la visión puesta en lo global, en los intereses de la colectividad donde nos ubiquemos.

Nos insertamos en comunidades de bienes donde no debe proliferar la materia sino el espíritu, que es lo que nos une incluso en momento de tormentas y de controversias. Regularicemos los afectos con las oportunas sintonías. Tendremos que aguardar en los instantes más estelares con el fin de que demos con los propósitos que serán enmiendas parciales para llegar hasta esa etapa que podemos considerar crucial.

Seamos firmes en los objetivos, en los propósitos que compartimos. La igualdad y la fraternidad son conceptos que dependen muy mucho de lo que nosotros hagamos, de lo que seamos capaces de fomentar. Es cuestión de ponernos, sin cansarnos antes de tiempo, manos a una obra que ha de ser de todos, por y para todos. Comuniquemos los avances por nimios que sean.

Juan TOMÁS FRUTOS.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La comunicación no es absoluta

Totalizamos los procesos de comunicación con una paz que nos devuelve a valentías con formularios que nos aparecen con sus pertinentes sumas de paces y tranquilidades. Hemos adecuado los pasatiempos con sus recetas de una magia especial. No podemos quedarnos en ese todo que es magnífico en sus trayectos más simpáticos.

Nos hemos gustado, nos hemos dicho el todo, y en adelante somos en la tramitación de un aprendizaje hacia el compendio de las causas que nos quieren como somos, en la misma experiencia que nos aconseja con criterios de intermediación. Hemos sentido los pasos que nos pueden enseñar a moderarnos y a solidaridades que nos harán mucho más fuertes.

No sé si nos conviene esa actitud. Tendremos que expresar, en otros momentos, las voluntades con unas cooperaciones que nos hagan débiles y moderados en función de las circunstancias, y siempre procurando ayudar a los más débiles. Asentimos con cada capacidad que nos devuelve a las reacciones que nos consienten con implicaciones en esa misma calma que nos indica el trayecto del comienzo, de la parte que nos socializa con unas profundas caricias hacia el instante mismo de la simbología más transparente, de la cual también nos sentimos muy orgullosos. Debemos seguir en ese sentido.

Hagamos que la seriedad se concentre en aquellos espacios que más nos edifican, y tengamos la fiesta que nos permite sentir los planos de unas justicias con las que podremos crecer en el futuro, que ya está aquí. Lo inmediato no siempre ofrece resultados, y es posible que tampoco sea bueno que así suceda. Apliquemos remedios, los mejores remedios, a las sensaciones más hermosas, ésas que vienen en compañía del conocimiento, que hemos de saber relacionar.

Llegan las etapas de la cosecha, y es bueno que aprendamos a trillar y a desmenuzar las certezas que nos pueden cimentar los conocimientos de la experiencia entre los demás, con los otros. Las existencias tienen sus ejes. No siempre es fácil verlos, pero sí es verdad que tenemos que esforzarnos para entender lo que nos sucede, que está entre lo importante y lo que no lo es tanto. Miremos y saquemos conclusiones. Ya sabemos que en comunicación no son absolutas.

Juan TOMÁS FRUTOS.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Realización de las palabras

Señalemos la vida con el convencimiento de que el aprendizaje nos viene de la apertura de miras en todos los procesos de relación y de negociación. Busquemos entre las apariencias lo que nos entronca con las paciencias, los equilibrios y los más óptimos anhelos de conocimiento en libertad.

Estudiemos todo lo que podamos, apreciemos las voluntades y deseos que se suceden en instantes de toda índole y apostemos por ese riesgo, que también es oportunidad, en el constante procedimiento de la docencia. Seamos astutos y sinceros en todos los planteamientos que realizamos, que han de tener como premisa la determinación, la decisión, de saber qué es lo que nos acontece.

La existencia tiene muchos vectores de influencia, y todos ellos ofrecen sus ventajas e inconvenientes en unos afanes de pura convergencia en libertad en el interior de nuestros corazones. Nuestros criterios han de ser fortalecidos para comprender lo que nos merece la pena. No apaciguemos los ímpetus relacionados con el trabajo en libertad. Juntos podemos, y seguro que podremos.

Las virtualidades han de corregirse para dar con las causas más o menos justas, que nos han de enseñar a ser y a vivir en auténtica comunidad. La armonía nos debe permitir tomar en consideración todo cuanto ocurre. No seamos imprudentes. Tratemos de que las cosas interesantes vayan por la vereda más considerable. Podemos ayudar en todo lo que nos merece la pena.

Intentemos acertar desde la justa medida que supone tener a todos en consideración. Madruguemos y vayamos en la búsqueda de sensaciones hermosas que nos deben ayudar a ser en la misma tranquilidad que ha de ser poderosa en todas sus atenciones, que no se abstendrán de las paciencias que nos llevan hacia el lado más mayúsculo. No sentemos bases de claves sin experiencias.

Prestemos ganas a las buenas causas, que nos deben encontrar entre pacientes dichas con las que trasladar las visiones más lindas y hermosas. Nos debemos llevar todo lo bien que podamos. Lo positivo es la base para que funcione la vida en todos sus versos. Juntemos las piezas de la confianza para tocar esa amistad que nos procurará credibilidad y buenas miradas ante la paz de las oportunas promesas e iniciativas. Hemos señalado las mejores palabras. En la comunicación hemos de dar con la realización de las mismas para no caer en la frustración.

Juan TOMÁS FRUTOS.

lunes, 20 de diciembre de 2010

En todos los canales

Soslayamos algunos deseos para dar con el equilibrio casi perfecto que nos implique en el aprendizaje que definitivamente necesitamos. Estamos en ese momento de señalamientos cíclicos que nos han de alcanzar con sus demoras de todo género. Hemos sido en las abundancias, con las cautelas que fueron sospechas con recortes de planteamientos periódicos. Hemos tocado ese momento que nos dio fuerza sin sospechas.

No sigamos por las sendas que nos aplaudieron con sus definiciones nada comprensibles, y seamos a partir de ahora con un poco de más sensatez. Atendamos las causas que nos olvidan en sus instantes más expresivos. Causemos procesos de comunicación que nos enseñen a aprender hasta de nuestros propios errores. Sintamos las voces de los más avezados, de quienes consienten las equivocaciones fortuitas, las inevitables, y tratan de aprender pronto de ellas.

Cobijemos las claves que nos anuncian resoluciones de las incógnitas que se producen con precisiones no escritas. Hemos de asentir con las palabras, que son prestaciones docentes, y no docencias en sí. Sigamos por los vericuetos de unas astutas transformaciones en las que el todo será la posibilidad entroncada con voluntades y pasiones con letras de intelecto. Todo junto nos da un sentido, una dirección, una bandera de compenetración y de solidaridad.

La vida tiene opciones de toda índole, que hemos de interpretar y de cuajar con lecturas entre las líneas de lo que son los caminos principales, que no siempre escogemos oportunamente. Sintamos que las apreturas son otras. No aguardemos que las paciencias nos lleven a donde queramos. Todo es a su debido tiempo, pero también hemos de tender hacia algunos riesgos que nos ayudarán, incluso errando, a dar con salidas fructíferas.

Las causas, las probabilidades y las posibilidades no siempre llegan con los entusiasmos y con las fortalezas en sus resultados que nos apetecerían, pero es que la vida es así. Aprendamos en todos los canales comunicativos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Durante cuatro vidas

Hemos asistido a nuestros corazones con más ahínco, con sueños que hemos de preservar durante cuatro vidas.