Respiro en tu ser,
a
través de ti,
buscando
un gozo
de
verde esperanza,
casi
multicolor también
en
esas ocasiones compartidas
con
las razones más diversas,
algunas
incomprendidas,
pero
no por ello carentes de espíritu.
Respiro
y soy,
te
soy como soy,
en
la presencia máxima
que
da el anonimato perdido.
Hemos
aprendido
a
seguir con cautelas,
dentro
de los placeres
de
una vida eterna,
sumida
en la fe
de
unos amigos solidarios.
Nos
declaramos en ese progreso
que
determina
lo
que fuimos y el porqué.
Los
sueños siguen su curso,
ya nuestro
por una determinación
que
nos propone
singularidades
y respeto.
La
variedad es garantía
de
un futuro que promete
que
todo será cuando deba.
No
hay prisa,
pero
hemos de advertir
a
todos, ahora y siempre,
que
no pararemos.
La primera medida
está en marcha:
respiramos con pausa,
tomando ese aire
que libera y embriaga
para comprender
que la ilusión es la base
para darnos la suficiente altura.
Respiremos, sí,
una y otra vez,
y, por favor, que no se nos olvide
estar juntos.
Juan Tomás
Frutos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario