La fortuna del amor
La fortuna siempre lleva el nombre de amor. Por eso todo es posible, porque, indefectiblemente, con cariño nos protegemos, nos interesamos, nos entendemos, nos fortalecemos, nos encendemos, nos subimos, nos aferramos, y nos erizamos, sin más justificación que su presencia y sus ecos, que maravillosamente se multiplican.
Eso: fortuna.
Juan T.

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